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Programa Nacional

En el modelo social cubano la cultura es un insustituible instrumento de transmisión de valores éticos que actúan en el crecimiento humano. Los principios fundamentales de la política cultural cubana, refrendados en nuestro programa han tenido una salida concreta en múltiples acciones culturales, tanto desde las instituciones culturales como desde las organizaciones que agrupan a los artistas y escritores cubanos (Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Asociación Hermanos Saíz), así como en la labor conjunta desarrollada con otros organismos y organizaciones.

En un mundo en que predomina una feroz globalización neoliberal y se trata de imponer la hegemonía de una potencia, el monopolio de la información y las comunicaciones, con mensajes consumistas, banales y mediocres, dirigidos a influir sobre grandes segmentos de la población del planeta con un determinado modo de pensar y actuar, convirtiéndola así, en un destinatario pasivo y acrítico, es cada vez más necesario el cultivo y respeto de los valores culturales nacionales, desde una ética profundamente humanista, a través de la cual el ser humano como protagonista y participante crítico pueda establecer un verdadero y creativo diálogo con la cultura contemporánea y hacer frente a todo tipo de manipulaciones.

La cultura como valor universal, es la vía más legítima para depurar y enaltecer las aspiraciones creativas del ser humano. Por tanto, resulta de vital importancia estimular la visión contemporánea de nuestra razón de ser como nación, con una proyección amplia que nos ayude a identificarnos cada vez más con lo que nos es propio, con nuestra cultura.

En las condiciones históricas en que vivimos, el reto planteado a la cultura cubana: hacer de nuestro pueblo uno de los más cultos del mundo en los próximos años como alternativa revolucionaria, humanista y dialógica al empobrecimiento espiritual, al escepticismo globalizado y a una impuesta banalidad, sustentados y difundidos por la más potente tecnología, implica un esfuerzo colosal de todas las potencialidades del país, de nuestras instituciones, artistas, intelectuales, promotores, instructores, investigadores, académicos, especialistas.

Principios

Las raíces históricas de la cultura cubana y su devenir actual posibilitan una proyección futura a partir de la comprensión del compromiso social y de liberación contenido en ella, de su visión latinoamericana y universal y de las posibilidades de su desempeño dinámico e integrador.

Estos principios mantienen su vigencia, puesto que son inherentes a la esencia de nuestro modelo social, recogen la historia, el pensamiento y la cultura del país y conservan, de forma dinámica, su correspondencia con las condiciones socioeconómicas y político ideológicas de la actualidad. Ellos son:

  • La reafirmación y desarrollo de la identidad nacional y la vocación universal y profundamente latinoamericana y caribeña de la cultura nacional.
  • La conservación y difusión del patrimonio cultural.
  • El reconocimiento a la diversidad cultural.
  • El fomento y estimulo a la creación artística y literaria.
  • El respeto y apoyo al protagonismo y creatividad de las comunidades en la conducción de sus procesos socioculturales.
  • El reconocimiento al papel de la cultura en el impulso y orientación de los procesos socioeconómicos.

Estrategias

Las estrategias definidas en el Programa Nacional de la Cultura para implementar estas políticas han constituido en los diversos territorios del país una fuente para la orientación de programas y proyectos de desarrollo territoriales y ramales, los cuales han sido importantes instrumentos para la gestión, cada vez mejor organizada, de las instituciones culturales en su vínculo con los creadores y la población.

Los resultados alcanzados en su aplicación han sido logrados con un gran esfuerzo de todos los que han estado implicados en el desarrollo cultural en estos años.

Las tareas emprendidas, a la luz de esta política, por las instituciones culturales nacionales y territoriales en los últimos años indican un discreto desarrollo. Ellas han estado dirigidas esencialmente a mantener, organizar, ampliar y perfeccionar sus ofertas a la población, el diálogo y apoyo a los artistas y escritores y se han realizado en condiciones físico materiales muy difíciles, en ocasiones críticas.

Nuestra vanguardia artística, así como los promotores y trabajadores en general, se han desempeñado en condiciones técnicas y materiales bien complejas para promover el arte y la literatura, para continuar su labor creadora en aras de elevar la calidad de vida de nuestro pueblo.

Aunque son indiscutibles los esfuerzos realizados para su cumplimiento, los resultados aún son insuficientes y el aprovechamiento de los recursos que se tienen tampoco ha sido óptimo, según sus beneficiarios, participantes y ejecutores. Las dificultades enfrentadas, las vencidas y las que se mantienen indican el camino a seguir, puesto que son reconocidas y sentidas por todos los implicados en la realización plena de la cultura.

Sobre las actividades desarrolladas

Las actividades desarrolladas en las diversas manifestaciones culturales en los últimos años revelan una fuerte contracción y luego el inicio de una paulatina recuperación en los más recientes, lo que se corresponde con la situación económica general del país.

Por otra parte, investigaciones realizadas que posibilitan un acercamiento a las tendencias en el consumo cultural de la población, pusieron en evidencia la necesidad de una acción más efectiva en términos de promoción de la amplia y diversa oferta cultural, así como una mayor integración con la escuela, los medios de difusión y otros actores sociales, encaminada a la formación de un público para las diversas expresiones de la cultura.

Estos años han revelado el conocimiento, la preparación, las capacidades que nuestros trabajadores, artistas, escritores y pueblo en general tienen, para incrementar sus niveles de participación en la toma de decisiones necesarias, en los ámbitos de la cultura y el desarrollo humano.

En el entorno en que deben realizarse las acciones culturales hoy es necesario tener en cuenta que la reestructuración económica que se efectúa condiciona, además de un discreto y progresivo crecimiento económico nacional, nuevas formas de distribución de estos incrementos en la población, con la consiguiente reestructuración social. La realidad interna también ha exigido nuevas precisiones en la política cultural que expresen su continuidad y los nuevos caminos a tomar.

Desarrollo de una cultura general e integral

Hoy la Dirección del país está empeñada en un amplio programa para el desarrollo de una cultura general e integral que involucra a amplios sectores de la sociedad y para el que se destinan importantes recursos.

Algunos ejemplos elocuentes de esta voluntad son:

  • el desarrollo y acceso a las nuevas tecnologías, con la introducción de la computación en el sistema de enseñanza desde edades tempranas
  • la apertura de los clubes de computación para niños, adolescentes y jóvenes
  • la asignación de computadoras en todas las Direcciones Municipales de Cultura con servicios de correo electrónico y posibilidades de acceso a Internet
  • la dotación a todos los centros docentes del país, incluso a aquellos que están en los lugares más apartados e intrincados de nuestra geografía, de televisores y videos para el desarrollo de un programa audiovisual, además de las computadoras
  • la utilización de los medios de difusión y, en particular, la televisión como espacio privilegiado para la promoción de importantes temas culturales, con la inauguración de un canal de televisión de corte educativo
  • la creación de nuevas escuelas de formación de instructores de arte en todo el país y de nuevas escuelas de artes plásticas
  • la nueva sede de la Escuela Nacional de Ballet
  • las reaperturas del Teatro Amadeo Roldán y del Museo Nacional de Bellas Artes

La política cultural cubana


La cultura como valor universal, es la vía más legítima para depurar y enaltecer las aspiraciones creativas del ser humano. Por tanto, la visión contemporánea de nuestra razón de ser como nación, con una proyección amplia que nos identifique cada vez más con lo que nos es propio, con nuestra cultura, constituye una prioridad del Estado cubano.

En las condiciones históricas en que vivimos, donde predomina la dominación hegemónica sobre los medios de comunicación y se imponen modelos culturales alienantes; la política cultural cubana se ha orientado, por una parte, a propiciar la participación de nuestro pueblo en los procesos culturales y su acceso a lo mejor del arte cubano y universal y, por otra, a garantizar la activa intervención de los escritores y artistas en el diseño y la práctica de esa política. Los creadores cubanos, comprometidos con nuestra Revolución, han tenido y tienen un peso decisivo en la proyección nacional e internacional de los valores de nuestra cultura.

La comprensión de nuestro compromiso social y de liberación, la visión latinoamericana y universal y las posibilidades del desempeño dinámico e integrador de la cultura cubana se reflejan en los principios que la sustentan.

Estos principios son inherentes a la esencia de nuestro modelo social, recogen la historia, el pensamiento y la cultura del país y conservan, de forma dinámica, su correspondencia con las condiciones socioeconómicas y político ideológicas de la actualidad. Ellos son:
• La reafirmación y desarrollo de la identidad nacional y la vocación universal y profundamente latinoamericana y caribeña de la cultura nacional.
• La conservación, protección y difusión del patrimonio cultural.
• El reconocimiento a la diversidad cultural.
• El fomento y estímulo a la creación artística y literaria.
• El respeto y apoyo al protagonismo y creatividad de las comunidades en la conducción de sus procesos socioculturales.
• El reconocimiento al papel de la cultura en el impulso y orientación de los procesos socioeconómicos.
Los programas de desarrollo cultural que se llevan a cabo en Cuba constituyen expresión de la política cultural del país y de los principios enunciados.
Son los instrumentos fundamentales de gestión en nuestro campo, que definen estrategias a partir de estudios diagnósticos de cada realidad en que actúan y los instrumentos necesarios para evaluar sus resultados.
En el desarrollo de estos programas intervienen diversas entidades, organismos y organizaciones, pues su alcance rebasa a las instituciones culturales e involucra a amplios sectores sociales y económicos y encuentran una salida concreta en múltiples acciones culturales, tanto desde las instituciones culturales como desde las organizaciones que agrupan a los artistas y escritores cubanos (Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Asociación Hermanos Saíz), así como en la labor conjunta desarrollada con otros organismos y organizaciones y en las obras emprendidas por la más alta dirección del país en apoyo a la cultura.


Prioridades de la política cultural


Por otra parte, la realización de los Congresos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Sindicato de Trabajadores de la Cultura; los encuentros sostenidos por artistas, intelectuales y directores municipales de cultura con la máxima dirección del país, junto a la experiencia acumulada y sistematizada en todas nuestras instituciones, niveles de dirección y organizaciones y la evaluación de los resultados de la aplicación de la política cultural, han posibilitado el diseño de una proyección, que de manera flexible y contextual izada, se convierta en el punto de partida para la formulación de las estrategias de desarrollo cultural de dichas instituciones y estructuras de dirección en los próximos años.

A partir de ello, se han definido como prioridades de la política cultural en el período 2000-2005 las siguientes:
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• Las acciones encaminadas al rescate, preservación y protección del patrimonio cultural cubano en defensa de los valores esenciales de la identidad nacional.
• La ampliación y fortalecimiento del movimiento En Defensa de la Humanidad.
• El desarrollo del vínculo entre instituciones y creadores
• La ampliación de la programación y el desarrollo de la promoción nacional e internacional.
• La participación de la población en la vida cultural.
• La integración de estrategias comunes con diversos organismos y sectores sociales, con particular prioridad en la relación con el sector educacional y los medios de comunicación.
• La prioridad a la ejecución de estrategias para la formación y desarrollo ético y estético de la niñez, la adolescencia y la juventud.
• El fortalecimiento del sistema institucional de la cultura y la atención particular al nivel municipal.
• El desarrollo del potencial humano implicado en la actividad artística y cultural y la continuidad al proceso de descentralización y ampliación de las matrículas de la enseñanza artística, con la más alta calidad y la adecuada aplicación de los programas especiales.
• La aplicación de nuevas tecnologías y soportes informáticos a los procesos culturales.
• La consolidación y desarrollo de las bases económicas, financieras, tecnológicas, industriales y empresariales de la cultura.


Estas prioridades se instrumentan en programas de desarrollo en las instituciones nacionales y en los territorios. A ellos se suman programas especiales que se generan por interés económico y social: con la educación, el turismo, las zonas montañosas del país y otros. Entre ellos se encuentran el Programa Martiano, para divulgar y promover la obra de nuestro Héroe Nacional; el Programa Nacional por la Lectura; el Programa Cultura - Turismo; el Programa de Desarrollo Cultural en zonas de difícil acceso "Plan Turquino" y el Programa Especial de Apoyo a las Provincias Orientales, entre otros.

 

Objetivos estratégicos

Para llevar a vías de hecho las prioridades definidas, se tendrán en cuenta los siguientes objetivos estratégicos:

  • Propiciar el desarrollo de la creación artística y literaria fortaleciendo el vínculo entre las instituciones, los artistas y los intelectuales.
  • Favorecer la promoción nacional e internacional de la cultura y configurar una imagen jerarquizada, diversa y coherente de las realizaciones artísticas y culturales cubanas.
  • Propiciar el rescate, preservación y protección del patrimonio cultural cubano en defensa de los valores esenciales de la identidad nacional.
  • Promover el desarrollo de las investigaciones en función de las necesidades actuales de los procesos socioculturales y artísticos, del pensamiento cubano y del ideario martiano, con una concepción multidisciplinaria e integral.
  • Promover el desarrollo sociocultural de nuestro pueblo, mediante su participación activa en los diversos procesos de apropiación y expresión creadoras.
  • Fortalecer el papel rector y la capacidad de gestión del Ministerio de Cultura en la implementación de la política cultural del país.
  • Perfeccionar la formación y superación del potencial humano necesario para el desarrollo cultural.
  • Perfeccionar el proceso de gestión de los recursos humanos en el sistema de la cultura
  • Potenciar la utilización eficiente de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones en los procesos de creación, promoción y difusión cultural.
  • Fortalecer la capacidad económica del sistema de instituciones de la cultura de forma que se amplíe el soporte material y financiero de la gestión cultural en función de la satisfacción en mayor medida de las necesidades culturales de la sociedad cubana.
  • Propiciar el desarrollo de las industrias culturales y la ampliación de la oferta de productos culturales que responda a la creciente demanda del producto cultural cubano en los mercados nacional e internacional.

Cada uno de estos objetivos va acompañado de los elementos necesarios para asegurar su implementación y evaluación.

El Programa contempla también una referencia a los programas especiales que se desarrollan por interés económico y social: la educación, el turismo, las zonas montañosas del país, que responden a prioridades de la política cultural.

 
 
 
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